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GUACHACA - CACHAGUA: UN YIN-YANG SURREALISTA

Enviado por Guachacas Surrealistas en Red el 31/10/2008 a las 11:24 PM

 

En ausencia de mejores teorías, es posible plantear que el destino y la suerte se han confabulado para crear un yin-yang verbal y sociocultural en nuestra fértil provincia. Todo un botón de rosa para pensadores orientales (que por estos lados también los hay), ya que ambos términos son aparentemente opuestos pero se complementan, o mejor aún, cada uno define por contraste la existencia del otro, como lo femenino define a lo masculino (¿o era al revés?).

La idea del yin-yang consiste en que todo objeto o concepto posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de sí mismo. Esto quiere decir que en cada “cachagüense”, “cachagüino” o “cachagüeño” (el gentilicio está en discusión aunque nosotros preferimos “cachagüino”), sobre todo si tiene genes “cuicos” en su DNA (de penetrancia variable, eso sí), hay el germen vital de lo guachaca. Y lo que es más interesante (o perturbador para algunos), en cada guachaca de “los puchos lacios”, “los compadres” o “el quitapenas”, habita (potencialmente) un próspero vecino de Cachagua.

La teoría pone a prueba a los recalcitrantes de cada bando, fundamentalistas de su propia condición pero de tiro corto en la mirada, que se niegan siquiera a la posibilidad de pensarlo. Nosotros en cambio, imbuidos del espíritu científico que intenta sin descanso la mejor fórmula para el borgoña con duraznos, y que explora los vericuetos “freudianos” de la fraternidad y la jarana, la damos por cierta desde ya, ¡de una!, y brindamos por ella (obvio).

Digamos que el “yin” encarna a los de Cachagua (no confundir con un London dry gin” en la forma de un martini seco, tanqueray o beefeater). En este grupo distinguimos dos categorías: los auténticamente cachagüinos (se los identifica por cierto aire aristocrático al caminar), y los cachagüinos aspiracionales (es bueno no dejarse confundir por aspectos superficiales como la magnitud de la cuenta corriente o los títulos en la Bolsa). Los aspiracionales son fundamentalmente grandes simuladores, bailarines de máscaras en la vida cotidiana (por lejos el grupo más numeroso, absolutamente todos con una 4x4).

Del otro lado de la barra vemos a los guachacas (el yang), también de dos tipos: los químicamente puros, sin antifaces, si son invitados al Club de La Unión o al restaurante “El Agua”, enfrentados a las sugerencias del Chef, pedirán sin pensarlo un pernil con papas y “un poquito de ají, si es que tiene” (jamás querrían complicar a nadie). Y los guachacas “apocados” menos numerosos pero notorios, se sienten en la obligación de “pulirse” pero siempre meten la pata, van demasiado “terneados” al restaurante (ajenos al “casual style”), y preguntan al mozo la explicación de cada plato, no por curiosidad gourmet, sino con la esperanza de que alguno se parezca a un lomo a lo pobre (guachacas al fin y al cabo). No es que los “apocados” cedan a la presión social (incluida la señora o “pierna suave”); simplemente ocurre que en algún punto de su naturaleza más chilena hay un alelo “cuico” que pugna por expresarse.

Como se ve, el parecido entre cachagüinos auténticos y guachacas químicamente puros es indiscutible; ambos son seres con conciencia de sí mismos (como una mina que se sabe rica). Y entre los cachaguinos aspiracionales y los guachacas apocados anda por ahí la venta de suecos. De manera que la cosa está bien clara: ni todos somos tan iguales, ni unos somos más iguales que otros. Simplemente “somos”, en la categoría que nos toca vivir y definidos en gran parte por la existencia de un “otro” (en apariencia opuesto) que se pasea por los patios de nuestro inconsciente sin que lo sepamos.

Dirán ustedes que esta idea puede causar escozor en algunas pieles sensibles, (de esas con mucho solarium en un caso, o con poca costumbre a los tejidos de Hugo Boss en otro), pero qué se le va a hacer: como dijo alguna vez el famoso pensador del fútbol chileno, Carlos Caszeli, “no tengo por qué estar de acuerdo con lo que pienso”.

A 1 de 1 persona le ha gustado este artículo.

Iluminador

Enviado por el 04/11/2008 a las 05:24 PM
Félix Pérez, guachaca y sur-realista

Develador del alma nacional.

Saludos guachacas


cachaguinos

Enviado por el 29/12/2008 a las 06:57 AM
emiliofs

o como dijo otro : " ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

emiliofs







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